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Qué es la terapia somática y cuándo puede marcar la diferencia

Cuando una persona llega a terapia, no siempre puede explicar con palabras todo lo que le ocurre. Puede comprender intelectualmente su situación, conocer el origen de determinados conflictos o incluso saber qué debería cambiar, pero continuar reaccionando de la misma manera.

En estos casos, ampliar la mirada terapéutica e incorporar la dimensión corporal puede aportar una vía complementaria de exploración.

La terapia somática parte de la importancia del cuerpo dentro de la experiencia psicológica. En lugar de atender únicamente a pensamientos, recuerdos o emociones expresadas verbalmente, tiene en cuenta también las sensaciones corporales, las respuestas fisiológicas y la forma en que el organismo responde ante determinadas situaciones.

Dentro de este campo existen diferentes enfoques y técnicas. La PsicoNeurología Aplicada® (PNA) comparte esta mirada integradora y propone incorporar la dimensión somática al trabajo psicoterapéutico mediante herramientas como la respuesta neuromuscular, la exploración del estrés y la regulación del sistema nervioso por medio de puntos de acupresura.

¿Qué es la terapia somática?

¿Qué es la terapia somática?

La terapia somática es un enfoque terapéutico que incorpora el cuerpo y sus respuestas como parte de la información que puede explorarse durante un proceso de acompañamiento psicológico.

La palabra somática procede de soma, que hace referencia al cuerpo vivido o experimentado. Desde esta perspectiva, una experiencia no se considera únicamente como algo que la persona piensa o explica, sino también como algo que puede manifestarse corporalmente.

Por ejemplo, ante una situación que genera estrés pueden aparecer tensión muscular, cambios en la respiración, sensación de bloqueo o diferentes respuestas físicas. Observar estos elementos puede aportar información complementaria a la conversación terapéutica.

Esto no significa que cada sensación corporal tenga necesariamente un significado psicológico concreto. Tampoco implica sustituir la psicoterapia por técnicas corporales. Se trata de ampliar el mapa de información disponible durante la intervención.

En el caso de la PNA, esta integración se relaciona con el trabajo sobre la memoria somática, la respuesta neuromuscular y la regulación del sistema nervioso. El modelo se presenta como una metodología que combina psicoterapia, conocimiento de la neurología y trabajo con la dimensión corporal.

¿Qué significa trabajar desde una perspectiva somática?

Trabajar desde una perspectiva somática significa prestar atención a cómo una persona experimenta corporalmente aquello que está viviendo.

Qué es la terapia somática y cuándo puede marcar la diferencia

En una sesión, el profesional puede explorar junto al paciente cuestiones como:

  • ¿Qué sucede en tu cuerpo cuando piensas en esta situación?
  • ¿Dónde notas tensión?
  • ¿Qué emoción aparece?
  • ¿Tu respiración cambia?
  • ¿Sientes ganas de acercarte, alejarte o quedarte quieto?
  • ¿Qué ocurre cuando hablamos de este acontecimiento?

Estas preguntas no buscan interpretar automáticamente el cuerpo, sino utilizar la experiencia corporal como una fuente adicional de información.

Sin embargo, aunque una persona tenga mucha capacidad para reconocer sus propias sensaciones y emociones, esto no significa necesariamente que pueda identificar toda la información relacionada con su estado interno. 

Desde el método PNA se utiliza además la respuesta neuromuscular para explorar qué sucede en el cuerpo más allá de aquello que la persona reconoce conscientemente y de los significados que pueda atribuirle.

La perspectiva somática puede resultar especialmente interesante cuando existe una diferencia entre lo que la persona dice que quiere hacer y aquello que finalmente consigue hacer.

Por ejemplo, alguien puede afirmar: «Sé que tengo que poner límites», pero notar una fuerte activación corporal cada vez que intenta hacerlo. En lugar de trabajar exclusivamente sobre la explicación racional, el profesional puede explorar también qué ocurre en ese momento a nivel emocional y corporal.

¿Cuándo puede ser útil una perspectiva somática?

Hay situaciones en las que el trabajo exclusivamente verbal parece quedarse corto.

Puede ocurrir, por ejemplo, que un paciente:

  • comprenda racionalmente su problema pero continúe reaccionando automáticamente;
  • tenga dificultades para identificar o expresar lo que siente;
  • experimente una elevada activación ante determinadas situaciones;
  • repita patrones que reconoce pero no consigue modificar;
  • tenga dificultades para poner palabras a determinadas experiencias;
  • necesite explorar la relación entre estrés, emociones y respuestas corporales.

Esto no significa que la terapia somática sea una solución universal ni que deba aplicarse de la misma manera a todas las personas. La intervención debe adaptarse siempre al contexto, las necesidades y las características del paciente.

En PNA (PsicoNeurología Aplicada), precisamente, una de las primeras fases consiste en definir qué se quiere trabajar y establecer un objetivo concreto. A partir de ahí, se explora la situación y el estrés relacionado con ella antes de aplicar las herramientas propias de la metodología.

La terapia somática y la memoria corporal

Uno de los conceptos relacionados con la terapia somática es el de memoria somática.

En el enfoque PNA (PsicoNeurología Aplicada), la memoria somática se aborda como una forma de comprender la información corporal relacionada con la experiencia. El modelo formativo habla de «inteligencia corporal» y de marcador somático como parte de los contenidos que el profesional aprende a explorar.

Esto resulta especialmente interesante cuando una persona no encuentra fácilmente una explicación consciente para determinadas respuestas.

La respuesta del cuerpo nos indica situaciones anteriores de su historia personal que se activan también, con la situación presente.

Por ejemplo, puede reconocer que una situación actual es objetivamente segura y, sin embargo, experimentar una reacción automática de miedo, tensión o bloqueo. Explorar qué ocurre en el cuerpo, en la memoria evocada de experiencias anteriores, puede ayudar a ampliar la comprensión de esa experiencia.

La clave está en no considerar el cuerpo como algo separado de la historia psicológica, sino como otra dimensión de la experiencia que puede observarse dentro del proceso terapéutico.

El papel del sistema nervioso

La regulación del sistema nervioso ocupa un lugar importante en los enfoques que integran cuerpo y mente.

En este contexto, es importante entender el sistema nervioso como un conjunto de redes y sistemas interrelacionados, que incluye las redes cerebrales, el sistema nervioso entérico, el sistema nervioso autónomo, el sistema visceral, el sistema endocrino y el sistema inmune. Por ello, no debe reducirse únicamente a la actividad del sistema simpático y parasimpático.

Cuando una persona se encuentra bajo estrés, el estado de activación de estos sistemas puede influir en su capacidad para reflexionar, prestar atención, relacionarse con los demás o responder de manera diferente ante una situación.

Por ello, trabajar con la dimensión somática también puede implicar aprender a reconocer los estados corporales y favorecer una mayor regulación.

En PNA, la regulación del sistema nervioso forma parte de la metodología. Sus contenidos incluyen la identificación del estrés mediante la prueba neuromuscular y el uso de la metodología de formatos para trabajar sobre el estrés y favorecer el restablecimiento del equilibrio.

¿En qué se diferencia la terapia somática de una terapia exclusivamente verbal?

La principal diferencia está en que la terapia somática incorpora explícitamente la experiencia corporal dentro del proceso terapéutico.

En una intervención predominantemente verbal, gran parte de la información se obtiene mediante la conversación: qué piensa la persona, qué recuerda, cómo interpreta una situación o qué significado le atribuye.

Una perspectiva somática puede mantener todo ese trabajo y añadir preguntas sobre la experiencia corporal.

Por tanto, no tiene por qué existir una oposición entre terapia verbal y terapia somática. Pueden complementarse.

De hecho, uno de los planteamientos de PNA es precisamente integrar la relación de ayuda y las habilidades de comunicación con la neurología, la prueba neuromuscular y la metodología de formatos.

La terapia somática como ampliación del mapa terapéutico

Para un psicoterapeuta, incorporar una perspectiva somática puede significar disponer de más información para comprender una situación clínica.

La pregunta deja de ser únicamente «¿qué piensa el paciente?» o «¿qué le ha ocurrido?» y puede ampliarse a: ¿Qué sucede en su cuerpo cuando entra en contacto con esta experiencia?

Esta mirada puede resultar especialmente interesante cuando el paciente tiene dificultades para avanzar mediante los recursos que se han utilizado hasta ese momento.

De hecho, testimonios de profesionales formados en PNA destacan precisamente la utilidad de incorporar el trabajo corporal. Una de las profesionales formadas explica que trabajar con la parte somática le facilita el trabajo terapéutico con adolescentes que tienen dificultades para expresar lo que sienten.

Otro testimonio señala que la PNA le ha proporcionado una herramienta para trabajar con la parte inconsciente a través del cuerpo.

Estos testimonios reflejan experiencias profesionales concretas, pero no deben interpretarse como una garantía de resultados para todos los pacientes.

¿Cómo se aplica la perspectiva somática en PNA?

La metodología PNA (PsicoNeurología Aplicada) estructura el trabajo en diferentes elementos.

1. Definir qué se quiere trabajar

El proceso comienza identificando el motivo de consulta y concretando un objetivo.

2. Explorar la situación y el estrés

Se analiza el contexto de aquello que está ocurriendo y, dentro del modelo PNA, se utiliza la prueba neuromuscular como herramienta para identificar estrés y explorar información relacionada con la situación.

3. Trabajar con la dimensión corporal

La experiencia somática se incorpora al proceso junto con la información consciente y no consciente, dentro del marco metodológico de PNA.

4. Favorecer la regulación

La metodología incorpora herramientas y formatos orientados a trabajar sobre el estrés y favorecer la regulación del sistema nervioso.

5. Abrir nuevas posibilidades

El proceso busca favorecer nuevas perspectivas, elecciones conscientes y formas diferentes de responder ante las situaciones trabajadas.

Por tanto, la terapia somática, entendida desde esta perspectiva, no consiste simplemente en «hacer ejercicios corporales». Implica integrar el cuerpo en la comprensión y el trabajo terapéutico.

¿Puede un psicoterapeuta integrar una perspectiva somática en su práctica?

Sí, siempre que cuente con la formación adecuada para utilizar las herramientas que incorpore y dentro del ámbito de sus competencias profesionales.

La formación en PNA (PsicoNeurología Aplicada) está dirigida principalmente a psicoterapeutas en activo y otros profesionales de la salud interesados en incorporar la dimensión corporal a su práctica. La propuesta formativa se basa además en el aprendizaje experiencial, con contenidos aplicados a situaciones profesionales y casos reales.

Si quieres conocer esta perspectiva antes de realizar una formación completa, puedes empezar por el Curso Introductorio de PNA®, donde se presentan los fundamentos de la metodología y contenidos como el estrés, la prueba neuromuscular, la neurología y las fases de una sesión.

Y si prefieres experimentar primero cómo se desarrolla una intervención desde este enfoque, puedes solicitar una sesión individual de PNA y conocer la metodología desde tu propia experiencia.

Terapia somática: ampliar la mirada sin perder la psicoterapia

La terapia somática puede entenderse, en definitiva, como una forma de incorporar el cuerpo a la comprensión de la experiencia psicológica.

Para el profesional, esto supone ampliar el mapa terapéutico: además de escuchar lo que el paciente cuenta, puede observar y explorar cómo se manifiesta esa experiencia a nivel corporal y cómo se relaciona con el estrés y la regulación del sistema nervioso.

La propuesta de PNA parte de esta mirada integradora y combina relación terapéutica, comunicación, neurología, respuesta neuromuscular, memoria somática y regulación del sistema nervioso.

No se trata de elegir entre cuerpo o mente, sino de comprender a la persona como un conjunto de dimensiones relacionadas y utilizar esa perspectiva para ampliar las posibilidades de intervención.


¿Cuáles son los ejercicios somáticos?

Son prácticas orientadas a prestar atención a las sensaciones corporales, la respiración, el movimiento o el nivel de activación para favorecer una mayor conciencia y regulación.

¿Qué es la técnica somática?

Es una técnica o intervención que incorpora la experiencia corporal al proceso terapéutico, atendiendo a sensaciones, respuestas fisiológicas y estados de activación.

¿Puedes darme algunos ejemplos de terapia somática?

Algunos ejemplos incluyen ejercicios de conciencia corporal, respiración, movimiento, atención a las sensaciones y técnicas orientadas a la regulación del sistema nervioso. La PNA incorpora además la respuesta neuromuscular y su metodología específica.

¿Qué significa ser somático?

En el contexto terapéutico, significa prestar atención al cuerpo y a la experiencia corporal como parte de la comprensión de la persona y de su proceso psicológico.

¿Qué ejercicios somáticos puedo hacer para regular mi sistema nervioso?

Puedes comenzar con prácticas sencillas de respiración, conciencia corporal y atención a las sensaciones presentes. Si existe malestar importante, es recomendable realizar este trabajo con orientación de un profesional cualificado.

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